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Noveno mes de embarazo

Noveno mes de embarazo (Semanas 35 a 40)
Tu hijo ya está totalmente formado y, a finales de este mes, listo para nacer. Su crecimiento continúa ¡a una velocidad de unos 250 gramos por semana!, y cuando llegue el momento pesará algo más de 3 kilos y medirá alrededor de 50 centímetros.

La piel se ha alisado y las arrugas han desaparecido, al igual que el lanugo, aunque pueden quedarle restos en la espalda. Todos los huesos de su esqueleto están soldados, excepto los del cráneo, lo que permitirá a su cabecita "acoplarse" sin dificultad al estrecho canal del parto. Estas zonas sin osificar se denominan fontanelas y no se cerrarán hasta varios meses después de nacer.

También para facilitarle la labor de nacer su piel aparece recubierta por una capa de grasa blanquecina que hará más cómodo su deslizamiento a través del canal del parto, y que le ayudará, una vez en el exterior, a mantener la temperatura corporal.

El bebé regordete que llevas dentro de ti apenas tiene espacio para moverse, y prefiere aguardar la señal de salida acurrucado en el útero, con la cabeza hacia abajo, los brazos cruzados sobre el pecho y las piernas dobladas esperando el gran día...

Tu cuerpo continúa adaptándose al volumen del vientre. En este último mes son frecuentes los cambios de humor. A veces te puedes sentir cansada y con mucho sueño, y en otras ocasiones sentirte con energía suficiente como para cambiar todos los muebles de sitio.

Pero lo que sin duda ocupa tus pensamientos la mayor parte del tiempo es la incertidumbre del parto. ¿Cuanto durará? Aunque cada parto es distinto, si eres primeriza es probable que se prolongue más de seis horas. Según algunos expertos, el estado psicológico de la madre puede influir en su duración: si estás muy nerviosa, es posible que la dilatación sea más lenta. Por tanto, procura ir al hospital tranquila y confiada. En poco tiempo podrás abrazar a tu bebé.
 !Ya Pronto lo tendras en brazos¡
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Octavo mes de embarazo

Octavo mes de embarazo (semanas 31 a 34)
Al futuro bebé sólo le quedan cuatro semanas para perfeccionar su organismo y prepararse para nacer. A partir de ahora comienza a aumentar de peso a gran velocidad. Al final de esta etapa mide unos 45 centímetros y puede pesar alrededor de 2500 gramos.

Su piel es más rosada y lisa y el lanugo va desapareciendo. Incluso sus diminutas uñas ya han crecido. Además de engordar, se está haciendo más fuerte contra las infecciones. Ahora recibe de ti una cantidad de anticuerpos muy superior a la que ha asimilado durante todo el período intrauterino. Estos anticuerpos le protegerán hasta que su propio sistema inmunitario esté maduro.
Sus órganos genitales también han terminado de formarse. En los niños, los testículos ocupan su lugar y descienden al escroto. En las niñas, los labios menores se aprecian claramente. Traga mucha cantidad de líquido amniótico, pero no tiene ningún problema para asimilarlo, pues su estómago, intestinos y riñones funcionan a la perfección.

Uno de estos días, tu hijo realizará su última pirueta: la que le permitirá darse la vuelta por completo y colocarse en "posición de salida" (generalmente, con la cabeza hacia abajo) para el momento del parto.

Tu vientre es cada día más voluminoso y notas más que nunca las incomodidades del embarazo. Es posible que duermas mal y en algunos casos vuelven los mareos y las náuseas. De nuevo, necesitas ir al servicio con frecuencia: el útero presiona la vejiga con insistencia, y ha subido tanto que empuja sobre el diafragma, provocando una desagradable sensación de falta de aire. Son las molestias de la recta final, a las que se une la impaciencia por tener tu bebé en brazos.

Es muy frecuente que las embarazadas piensen durante este mes que su bebé nacerá antes de tiempo. Afortunadamente, estos pensamientos no se cumplen en la mayoría de los casos y los bebés nacen a término. Aunque tu hijo ya podrá sobrevivir fuera del útero, las semanas que quedan para el parto son muy importantes para que se complete la maduración de su sistema respiratorio.
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Séptimo mes de embarazo

Séptimo mes de embarazo (semanas 27 a 30)
El futuro bebé ha comenzado a acumular grasa y en unas semanas llevarás en tu interior a un bebé más regordete. Al final de este mes podrá llegar a superar los 1,5 kilos y medirá unos 40 centímetros.

Sus ojos y párpados están completamente formados. El iris se colorea con el característico tono gris azulado de los recién nacidos. En los primeros meses de vida, la luz del sol permitirá la formación de pigmentos oculares y sus ojos ira´n adquiriendo su color definitivo. Sus párpados son cada vez más frecuentes. De hecho, percibe los cambios de luz. Y lo notarás. Si iluminas de forma directa una parte de tu abdomen, seguramente percibas que su cabeza se mueve en dirección a esa luz.

El cerebro funciona de forma muy parecida a la de un recién nacido: las neuronas forman una red que permite la conducción de los estímulos nerviosos y, para que estos mensajes se propaguen rápidamente, alrededor de las fibras nerviosas empieza a formarse una sustancia llamada mielina; este proceso, llamado mielinización, será muy intenso hasta el tercer año de vida y continuará, ya de manera más gradual, durante toda la infancia y la adolescencia.

Poco a poco, tu pequeño va adquiriendo grasa corporal y su aspecto no es tan arrugado, aunque su color aún es un poco rojizo.

Durante los nueves meses que dura el embarazo, el útero ensaya los movimientos que realizará en el momento del parto, contrayéndose y relajándose con cierta frecuencia a los largo del día. En el primer trimestre esas contracciones son débiles, y tú no las sientes, además, porque la posición que ocupa el útero en tu vientre aún es muy baja. Comenzarás a notarlas ahora, cuando su tamaño es lo suficientemente grande como para rebasar la línea del ombligo.

Con cada contracción, la tripa se endurece hasta el punto de que te cuesta trabajo hundir los dedos en la piel, normalmente ocurre después de realizar un esfuerzo o si estás nerviosa. También algunas infecciones -urinarias, vaginales...- son capaces de desencadenarlas.

Aunque pueden resultarte molestas en las últimas semanas, estas contracciones no son dolorosas, ni rítmicas -tal vez sientas dos o tres en media hora, por ejemplo, y no notes ninguna otra hasta pasadas unas horas-, y no duran más de cuarenta o cincuenta segundos. Las tres características -la ausencia de dolor, la falta de ritmo y su corta duración- hacen que se distingan claramente de las contracciones "de verdad", las que anuncian el momento del parto
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Sexto mes de embarazo

Sexto mes de embarazo (semanas 23 a 26)
Las necesidades de alimento aumentan de manera espectacular en los últimos meses de embarazo y, para que no le falten, el intercambio de nutrientes a través de la placenta es cada vez mayor.

El cuerpo de tu hijo es cada vez mas proporcionado y comienza a parecerse al bebé regordete que imaginas. Alrededor de la semana 23, un cabello muy fino ha comenzado a cubrirle la cabeza.

Los movimientos de succión se perfeccionan: logra atrapar el dedo pulgar con la boca y lo chupa con fuerza. Gracias a estos «ensayos» la lactancia tendrá pocos secretos para él. Pero. además, tragar líquido amniótico le ayudará a ejercitar el sentido del gusto: tu hijo descubre a través de él los diferentes sabores, que varían en función de la alimentación materna. Según algunos estudios, podrá "reconocerlos" mas adelante, en tu leche y en los alimentos que se le ofrezcan.
Finalizado este mes, habrá crecido aproximadamente hasta los 30 centímetros y podría pesar unos 750 gramos. Si naciera ahora podría sobrevivir con ayuda médica.

Los latidos de tu corazón y la intensidad de tu respiración le dan la pista de lo que te agrada o te disgusta: ya antes de nacer tu hijo está aprendiendo a conocerte.

Casi sin darte cuenta, está finalizando el segundo trimestre. Te sientes tranquila: el embarazo marcha bien y cada vez piensas más en tu bebé. Tu cuerpo es ya claramente el de una embarazada. Al final de este mes la parte superior del útero habrá alcanzado el nivel del ombligo. Pero el vientre no aún no pesa y, al mismo tiempo que tu hijo despliega esa actividad intensa que percibes ya claramente, tú te sientes llena de energía: organizas la canastilla, te esmeras con los ejercicios preparatorios para el parto, sales a pasear, quieres hacer miles de cosas…

Estás realmente comprometida con tu papel de madre y te informas de lo que ocurre en tu interior, haces planes para cuando nazca el niño… Por la noche sueñas intensamente con tu hijo ya nacido. Tu instinto maternal como tu bebé, crecen juntos.
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Quinto mes de embarazo (semanas 19 a 22)

Han pasado 17 semanas desde el día de la concepción y tu hijo está perfectamente equipado para "funcionar": con todos sus órganos internos formados, es capaz de eliminar a través de la orina el líquido amniótico que traga, pues ya trabajan sus riñones, y la sangre circula por el cordón umbilical permitiendo el intercambio de alimentos y productos de desecho con la madre.

En el intestino comienza a acumularse el meconio, las primeras heces que eliminará al nacer. Y el páncreas empezará enseguida a fabricar insulina, la hormona que le permitirá regular su nivel de azúcar en sangre. Alcanzada la primera mitad del embarazo, su ritmo de crecimiento se entontece y el futuro bebé «se concentra» en la maduración de sus sistemas y órganos.

En lo que respecta a sus movimientos, cada vez son más coordinados y frecuentes, pues los músculos y el sistema nervioso están más desarrollados. Por ejemplo, le encanta hacer piruetas y desplaza el útero, empujando sus paredes con los pies: cada vez que lo hace, tu abdomen se abulta. Su ciclo de vigilia y sueño parecido al que tendrá cuando nazca: alterna fases de sueño profundo con otras de sueño ligero, en las que una palmada sobre el abdomen puede sobresaltarle. Estos períodos de descanso no suelen coincidir con los de la madre; y así, él puede permanecer activo mientras tú duermes profundamente, o al contrario: dormir como un tronco al mediodía, mientras tú vas al trabajo o realizas tareas cotidianas.

Alrededor de la semana 20 ya mide unos 16 centímetros y pesa alrededor de 320 gramos, si bien al final de esta etapa puede alcanzar casi medio kilo. En este momento es cuando mejor puede vérsele en la ecografía en la que se distinguen ya claramente los órganos sexuales de modo que, si para un momento, podréis saber si es niño o niña.
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Cuarto mes de embarazo

Cuarto mes de embarazo ( Semanas 15 a 18)
Alrededor de la semana 16 tu hijo mide unos 12 centímetros y pesa 110 gramos. Cada día es más parecido a como lo sueñas, aunque muy delgadito y con la piel rosada y transparente. La recubre el lanugo, una fina pelusilla de la que aún quedarán restos al nacer, y en ella comienzan a funcionar las glándulas sudoríparas y sebáceas. Su cuerpo está formado y crece rápidamente, con lo cual ya es más proporcionado con respecto a su cabeza.

Aunque sus ojos permanecen cerrados, parece que ya son sensibles a la luz, pues reacciona cuando se acerca un foco luminoso al abdomen. Los sonidos del exterior le llegan muy amortiguados, pero él escucha y reconoce las voces más próximas: las vuestras. Se relaja cuando ponéis música suave y se sobresalta con los ruidos fuertes. Se muestra cada vez más activo: si aún no lo has hecho, estás a punto de empezar a sentir sus movimientos.

El embarazo avanza y tus caderas dan fe de ello. Comienzan a ensancharse, pues tu organismo ya ha comenzado a acumular la grasa que en los últimos meses necesitará tu bebé y que te servirá para la lactancia. Como te sientes más llena de energía, despliegas actividad por los cuatro costados y te sientes con fuerza para "llegar a todo". Cuidado, no olvides que tu bebé necesita una madre feliz, pero descansada.

Sobre todo, vigila tus niveles de estrés en el trabajo, que pueden sumarse a los propios de cualquier etapa de cambio, como es esta en la que te encuentras. Has de saber que el estrés continuado puede ocasionar problemas al feto e incluso provocar un parto prematuro. Así pues, no te exijas por encima de tus posibilidades, sobre todo si trabajas fuera de casa. Asume que tienes algunas limitaciones, organiza tus tareas por prioridades y no olvides que si tu puesto de trabajo influye negativamente en tu estado de salud tienes todo el derecho a dejarlo temporalmente.

En casa, comparte los problemas o tus miedos con tu pareja, haz ejercicio, sal con tus amigos... y piensa en el bebé que va a nacer. Ahora, él es lo más importante.
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Tercer mes de embarazo (Semanas 11 a 14)

Al final de la semana 11 el futuro bebé posee rasgos humanos cada vez más fáciles de identificar y un cuerpo más proporcionado. Se inicia el peristaltismo intestinal, es decir, los movimientos que permiten que el contenido del intestino avance.

La cabeza ya se ha enderezado totalmente. y si pudieras verle la cara, ahora te parecería más humana: los ojos comienzan a ocupar su posición (antes se encontraban demasiado separados), y aunque están cerrados, se transparentan, oscuros y redondos, a través de la piel; tiene una naricilla respingona, se distinguen la frente y la barbilla, las orejas están bien formadas y se ha desarrollado el cuello.

También en este mes las células óseas comienzan a organizarse y se forman los primeros huesos: las costillas y la pelvis. Su piel, rojiza y traslúcida, comienza a cubrirse de una pelusilla fina que se extiende primero sobre las cejas y encima del labio superior.

Al comienzo de este período se había iniciado la diferencia sexual y los testículos de los niños segregan tetosterona. En la recta final, los órganos sexuales externos maduran y adquieren sus características según el bebé sea niño o niña: aunque aún es pronto para distinguirlo en la ecografía, los varones ya tienen un pequeño pene.

Tu hijo mide entre 8 y 10 centímetros y pesa unos 50 gramos. El primer trimestre de embarazo toca a su fin y con él, también, la fase más crítica de su desarrollo: el riesgo de malformaciones y de aborto espontáneo ya es muy bajo.

En este mes ya te sientes más segura y tranquila con el embarazo. Has escuchado su corazón, lo has visto en la primera ecografía... Todo va bien. Si no lo habías hecho antes, llega el momento de anunciar tu embarazo, de barajar nombres de niño y niña, de comenzar a preparar la canastilla...

Los signos físicos del embarazo son cada día más evidentes: la cintura se desdibuja y la ropa comienza a quedarse pequeña, aunque sólo lo notas tú; el útero, que tiene ya el tamaño de una naranja, se halla aún refugiado en la pelvis, de modo que aún no luces vientre de embarazada. Esto cambiará enseguida, a lo largo del próximo mes. En cambio, el pecho sí ha aumentado mucho de tamaño, y es notorio el oscurecimiento de la areola del pezón.

Por primera vez te sientes realmente cómoda en tu piel de embarazada. Y guapa: las hormonas se encargan de que la piel parezca más tersa e hidratada, y el cabello tiene más brillo y volumen que antes. Han desaparecido el cansancio y las náuseas. ¡Tienes tantos motivos para estar de buen humor!
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